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martes, 21 de enero de 2014

Mi regla es roja no azul y huele a sangre no a nubes....

¿A qué huele mi menstruación? ¿A nubes? Nooooo, a sangre ferrosa...

¿De qué color es mi sangre menstrual? ¿Azul? Noooooo, es roja...

¿Qué pasa si no me pongo una compresa o un tampón? ¿Me mancho? Nooo, simplemente sangro...



Fijaos en la imagen que quieren imponernos en los anuncios sobre las mujeres y su menstruación: no hay olor, no hay color, no hay sabor, no hay tacto, no hay sonidos....Nada más lejos....Esto supone la desconexión con nuestro ciclo. Y aún hay más, la desconexión y desconocimiento total sobre nuestro ciclo se fomenta con un aislante tóxico que sirve de obstáculo para poder ver nuestro sangrado y conocerlo: las compresas y los tampones de todos los tamaños, formas, con alas, sin alas, super, perladas.... que convierten nuestra sangre en algo azul y con un olor extrañamente químico...



Las compresas y tampones comerciales llevan tóxicos químicos que en nada nos benefician y que encima nos mantienen fuera de nuestro ciclo, es un estado de enajenación menstrual, haciendo como que no existe la regla durante esos días, haciendo como que somos chicas superchachis que podemos seguir llevando el ritmo y con todos los compromisos que adquirimos...


¿Y si ese dolor que sentimos fuera una llamada de atención de nuestro ciclo para que conectemos con la sabiduría de nuestro cuerpo? ¿Y qué hacemos? Nos tomamos una pastilla para no sentir, para no conectar, para no saber....


Es el momento de que tomemos conciencia de nuestro cuerpo, de nuestro ciclo y de que sangramos cada mes, y darnos cuenta que no es algo negativo ni un castigo...sino todo lo contrario, démosle la vuelta, aliémonos con nuestra sabiduría corporal y menstrual. Empecemos poco a poco, un mes probando otra manera de recoger la sangre, otro mes escuchando nuestro cuerpo, otro hablando de lo que sentimos, otro dibujándolo, otro no llevando tampón, otro descansando, otro respetándonos...


Así poco a poco bajaremos de ese mundo de nubes, de compresas aladas y tampones milagrosos, y aterrizaremos en nuestro cuerpo que nos chivará todo lo que le pasa y lo que necesita.

<3



miércoles, 30 de octubre de 2013

Sin mi sangre...soy cíclica igualmente...

Hace unos días una mujer me contaba que llevaba cinco años sin luna, sin sangrados...Todo fue a raíz de un cambio importante en su vida. Me dejó impresionada porque reafirma una vez más la manera en que el cuerpo refleja todo aquello que no digerimos, sean emociones, alimentos, pensamientos.....

Ella me comentaba que aún así todos los meses sentía dolores. Percibí, porque no le pregunté para comprobarlo, que se sentía mal por toda aquella contención que no dejaba fluir su sangre por su vagina. Y como siempre pasa en la vida me vi reflejada en ella.

Comprendí que aunque los sangrados no lleguen seguimos con nuestros ciclos.

Sin embargo, casi no se hace mención a las mujeres que como yo no sangramos todos los meses. En mi caso debido a la ya confesada públicamente endometriosis y este mes de retraso que llevo también por cambios en mi vida. Lo siento así. Cuando no digiero bien lo que me rodea o lo que vivo en mí es cuando mi cuerpo se rebela. Si lo que hay dentro no consigue ubicarse, no encuentra su lugar, no es atendido como precisa...sale por algún lado.

Como mujer siento en mi piel que mi sangre no quiere salir. Y también sé que cuando lo haga saldrá a borbotones.. Sin embargo, siento una necesidad imperiosa de que mi luna haga acto de presencia, aún a sabiendas de que será una presencia cuantiosa.

Es curioso como juega el subconsciente y cuánta presencia tiene la culpa en  nosotras:

¿Cómo es posible que me sienta menos mujer cada vez que mi luna se retrasa más de la "cuenta"?
¿Cómo puede ser que crea por un instante que no se gestionarme bien, que soy imperfecta, que no soy cíclica, que soy menos que el resto...?
¿Cómo puedo empoderarme si mi cuerpo no es un perfecto reloj cíclico que se sincroniza con la luna?
¿Cómo es posible que me exija tener sangrados "regulares" y "normales" y si esto no ocurre crea que no soy una mujer de verdad?

Pero ya no me resisto, dejo ahí esos pensamientos que pululen libremente, igual que vienen van...Los dejo en paz y los reconozco.

Con este texto quiero hacer un reconocimiento a todas las mujeres que por la causa, razón, circunstancia que fuere......sus lunas o sangrados no sean cómo se nos impone o cómo nos imponemos.
Cada mujer es única con sus circunstancias y vivencias, su cuerpo guarda unos mensajes diferentes, un código distinto...que cada una debe descifrar.
Quiero que nos tranquilicemos, que nos sintamos cíclicas, mujeres, circulares, sangrantes....lo que nos de la gana.
Que la normalidad es lo que para una es normal no lo que nos impone el sistema. Que no somos un reloj, que nos relajemos, que nos disfrutemos y que nos reconozcamos.
Que interpretemos este "estancamiento" como una oportunidad de cambio, como un mensaje de que algo en nosotras o en nuestra vida tenemos que atender o cambiar o al menos hacerle caso.

No voy a decir que sea fácil pues llevo 26 días de retraso y lo vivo con ansiedad, combinada con momentos de calma. Necesito verla, tocarla, sentirla... para tranquilizarme como si un mensaje guardara ....Ni se las veces que me limpio y busco evidencias de sangrado. Paralizo mi vida en torno a este no sangrado. Estancamiento de mi energía en mi cuerpo.
 
Sin embargo está siendo un aprendizaje interesante y maravilloso que me ayuda a descubrir todo mi poder interior. Gracias a estos períodos de no sangrado físico he aprendido a valorar la importancia de la sangre, de honrarla, de visibilizarla....Vivir mi ahora como algo circunstancial en mí no como algo definitivo.

Se acerca la LUNA NUEVA y con ella cambios que moverán el suelo bajo el que me sustento, y entre ellos espero poder limpiarme de todas aquellas auto exigencias que no me benefician, de aquellos pensamientos negativos y de todos los miedos que me impiden avanzar.

Para ello me abrazo profundo, me recogeré, me amaré y soltaré todo aquello que está pegado en mi, que no me aporta.


Desde aquí acompañar y animar a todas las mujeres que se viven como bichas raras por no tener sangrados, por no tenerlos de manera regular, por sangrar gotitas, por lo que se salga de lo establecido....Para vosotras y para mí deciros y decirme que SOMOS CÍCLICAS, que SOMOS MUJERES SANGRANTES, QUE NOS RENOVAMOS CADA CICLO y QUE NOSOTRAS ESTABLECEMOS NUESTRA NORMALIDAD.

Porque la sangre es nuestro camino de autoconocimiento y crecimiento personal.

Os abrazo con amor.

María

 
<3


martes, 6 de agosto de 2013

El regalo de conocer nuestros ciclos menstruales...

Hoy la Luna Nueva nos acaricia con su oscuridad, símbolo de que es momento de renovarse, renacer, deshacerse de lo tóxico, regenerarse...

En cada ciclo nacemos y morimos. Se nos presenta una oportunidad de cambio y crecimiento cada mes.

Desde hace un tiempo a esta parte asistimos a un despertar de la necesidad de conectar con nuestra naturaleza cíclica impresa en nuestro cuerpo.

Es un regalo conocer nuestra naturaleza porque nos da la oportunidad crecimiento personal, porque nos conecta directamente con la sabiduría de nuestro cuerpo y porque recuperamos nuestro útero.
 



Esta recuperación del útero no es más que poner consciencia en su existencia, darle valor, reconocerlo y honrarlo. Y justo es en este maravilloso órgano generador donde se cuece toda nuestra esencia de mujer. Guardamos un gran poderío en el caldero rojo.

Conocer nuestro ciclo nos da la posibilidad de reconciliarnos con nuestro cuerpo, con todas las posibles incomprensiones y nudos que han quedado sin resolver derivado justamente de ese desconocimiento de nuestra naturaleza circular.

Es normal que viviendo en una sociedad lineal en la que prima la energía masculina añadiendo nuestro desconocimiento de nuestra sincronía con la Luna, nos encontremos perdidas en muchas ocasiones, incomprendidas, nos sintamos desconocidas y ajenas en nuestra propia piel, contraídas, tristes, irascibles, con autoestima baja....y qué decir de los problemas menstruales y hormonales.

 
 
 
Por eso es importante conocer nuestra naturaleza y experimentar en nuestro cuerpo cómo en cada ciclo vamos cambiando, que no somos lineales, simplemente que dentro de cada ciclo menstrual vamos pasando por diferentes fases que se explican a través de los arquetipos: doncella, madre, hechicera y bruja. Es hermoso reencontrarse cara a cara con cada una de estas mujeres que somos nosotras mismas. Y es una oportunidad de reconciliación y amor hacia nuestro cuerpo.
 
 
 
Ilustración: Julia Larotonda
 
Celebrar nuestra naturaleza, reconocer nuestro útero y honrar nuestra sangre es un camino maravilloso de reconciliación con nuestra esencia y con nuestro cuerpo. Es un acto de amor hacia nosotras mismas.  Puedes celebrar bailando, cantando, sangrando libre, pintando, escribiendo, recitando, meditando, acariciándote, paseando, disfrutando del Sol o de la Luna, dedicándote tiempo... Encuentra tu propia manera, la que te haga sentir mejor contigo misma.

Atreverse a vivirse cíclica es el mejor regalo que te puedes hacer a ti misma, a tu cuerpo y a tu útero.